¿QUO VADIS EUROPA?

Quizá este instante de la Historia de Europa sea el más propicio para plantearse esa clásica pregunta – ¿hacia dónde va Europa?

Escasamente han transcurrido 20 años de la caída del Muro de Berlín, y ya tenemos construidos muchos otros muros invisibles que parecen amenazar con ese grandioso sueño de no pocos ilustres europeos que antepusieron a su respectivas nacionalidades e ideologías, el proyecto de una Europa unida.

En 2010, tras la primera crisis de la moneda única, las tornas parecen haber cambiado – primero los estados, después las ideologías y por último la Unión Europea.

¿Hacia dónde quieren llevarnos los líderes europeos que hoy gobiernan en los estados de la Unión? ¿Aplican tácticas en Europa que beneficien sus estrategias unilaterales o imponen su estrategia única pretendiendo resolver tácticamente los intereses de 27 Estados Miembros?

¿Es esa la unión que vislumbraron Monnet, Schumann, Adenauer, De Gasperi o Spaak? ¿Siquiera tiene que ver con la visión más reciente de políticos europeos como Helmut Kohl, François Mitterrand, Jacques Delors o Felipe González?

Las elecciones que ya se han celebrado en Francia, Italia y Países Bajos (regionales) se suman a las que tendrán lugar en mayo en Alemania (länder Renania del Norte-Westphalia), Reino Unido y Países Bajos (nacionales). Ante los cambios que ya han supuesto y están por llegar en los equilibrios del poder en miembros de la Unión de primera fila, nadie duda que los efectos se hagan sentir en las decisiones que se tomen en los futuros consejos de mandatarios que imponen criterios a la marcha de la Europa de los 27.

Además, se hace creer a la desencantada ciudadanía europea que el juego anda entre ideologías. Nada más lejos de la realidad. La UE no es únicamente cuestión de conservadores, social demócratas, liberales, demócrata cristianos, verdes de izquierdas o radicales de ambos extremos. Es más bien una amalgama que debe acabar aglutinando a europeístas de distintos colores si se quiere frenar la marea de euroescepticismo mezclada con posturas tintadas de acervados nacionalismos retrógradas.

Ni son convergentes al cien por cien los partidos conservadores o socialistas de Alemania, España, Francia, Italia & Reino Unido, ni son comparables los partidos liberales, por ejemplo, de Alemania y Reino Unido. Es por esa razón que las políticas de la Unión no pueden tener tintes ideológicos escorados hacia ninguna opción, menos aún adoptar una línea exclusivista de derechas, centro o izquierdas.

El pacto conservador-liberal de Alemania hace aguas, poniéndose a prueba en las elecciones del mayor länder alemán en mayo. En cambio, en el Reino Unido se espera que ni conservadores ni laboristas obtengan la mayoría absoluta, lo que hará que ambos tengan que recurrir a la bisagra liberal para gobernar. Italia no se libra de los pactos aunque en este caso hacia un peligroso fortalecimiento de la xenofóbica Liga Norte en detrimento de Berlusconi. La hegemonía de Sarkozy entre conservadores galos será retada por su eterno rival, Dominique de Villepin precisamente en momentos de debilidad del actual gobierno francés. España, con su abultado paro, parece perderse en mas mareas de las crisis, propia y ajena, sin despuntar en actuaciones ni marcar tiempos en la agenda europea durante su probable última presidencia de turno.

Se dio pistoletazo de salida al Tratado de Lisboa en diciembre del 2009, empezando a poner en marcha su incierta maquinaria hace escasamente 3 meses, y ya hay voces altisonantes exigiendo su revisión. El belga Van Rompuy, desde su toma de posesión, ha negociado la crisis, pero siempre a la sombra tanto del puño de hierro de la canciller germana y del protagonismo exagerado del presidente galo. Peor lo ha tenido la dama británica, Lady Ashton, que no sólo ha visto rechazado su plan de departamento de exteriores en la Eurocámara sino que además ha brillado por su ausencia en numerosos actos diplomáticos internacionales y europeos en este último trimestre. Ni que decir que toda la buena voluntad de Durao Barroso es insuficiente para poner orden en la torre de babel que reina en esferas de la Unión. El Parlamento Europeo intenta cumplir su papel dentro del marco de ese nuevo tratado que tanto costó aprobar, y que hoy, ya está puesto en entredicho por las actuaciones impropias de unos y otros.

¿Hacia dónde quiere ir Europa?

¿Hacia dónde quieren llevarlo los líderes de turno?

¿Hacia dónde queremos los 500 M de europeos que vaya?

Si los 500 M que hoy nos consideramos parte de esa Unión, no somos capaces de imponer nuestra voluntad sobre esos líderes que mañana puede que ya no estén,  es muy probable que ni vayamos hacia dónde debiéramos ni tengamos la Unión Europea que todos nos merecemos.

Fernando Fuster-Fabra, Madrid

About these ads

One response to this post.

  1. Posted by hades on 9 abril, 2010 at 18:31

    -quo vadis domine?
    - Mis hijos van a ser sacrificados, voy a Roma a morir por segunda vez.
    - No…

    (tiempo despues)
    -no merezco morir como mi maestro.
    - eso no es problema.

    Fue crucificado boca abajo,la cruz griega.

    ¿Hoy en dia, habra alguien que se sacrifique mas alla de ostentar nuevamente el poder, la gloria, el triunfo, el paraiso; para simplemente decir la verdad? su victoria no se recordara en el presente pero si en el futuro.
    PD. no queremos que te crucifiques pero si que si hace falta renuncies a todo lo de arriba dicho para decir la verdad y el camino.

    abrazos.

    Responder

Deja un comentario

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

Seguir

Recibe cada nueva publicación en tu buzón de correo electrónico.

Únete a otros 268 seguidores

%d personas les gusta esto: