DOS SEMANAS CLAVES PARA UN ESTADO ESPAÑOL DESCONCERTADO

El semestre de presidencia española toca su fin. España se relame las heridas y se duele de los varapalos recibidos de los mercados financieros al son de las regañinas de un coro de organismos internacionales cómodamente asentados en la globalización del libre mercado dominado por los intereses creados en Wall Street, la City y Frankfurt. Han prevalecido los rumores sobre los datos fehacientes y a su vez estas se han alimentado con declaraciones poco apropiadas o silencios sospechosos de socios que precisamente vienen insistiendo en aplicar medidas de dudosa eficacia para resolver el principal dilema español por su abultado desempleo.

El día 17 se celebró en Bruselas la última cumbre de jefes de gobierno o estado de los 27 correspondiente al semestre español. Tras reuniones del ECOFIN y el Eurogrupo previos al encuentro de los líderes, se había dado la aprobación al plan de recortes del déficit de España, con un visto bueno final sobre la propuesta de reforma laboral del gobierno de Rodríguez Zapatero. Es evidente que España tuvo que beberse el amargo cáliz a instancias y por presiones de los otros socios más influyentes de la zona Euro, hasta el punto de tener que recular en todos los planteamientos de firmeza en la defensa de los beneficios sociales logrados hasta la fecha. La aparente preocupación de los líderes europeos por satisfacer a los voraces mercados y la inexplicable actuación del gobierno alemán de coalición CDU-FDP en perjuicio de la unidad europea no deja de asombrar a los europeístas convencidos. Desde luego, la actuación de las cúpulas dominantes de la UE en nada se parece a la unión visionada por los padres del proyecto europeo y los estadistas que les fueron sucediendo década tras década desde 1950. A España le ha tocado vivir un semestre que con su turno de presidencia rotatoria ha abarcado momentos estelares que se han ido deteriorando a medida que se ha agudizado la crisis alrededor del Euro. Además, la puesta en marcha del Tratado de Lisboa ha supuesto un serio reajuste del reparto del poder en la cúpula de la Unión que no acaba de asentarse.

Coincidiendo con ese cierre de presidencia española de la UE, este pasado fin de semana se han celebrado las reuniones de la G-8 primero y el G-20 después, marcando la cuarta presencia del Presidente de Gobierno español en este último foro. España ha ido con ‘los deberes hechos’ según exigencias del guión europeo de recortes del déficit público. La tesis europea en ese sentido ha prevalecido sobre la postura norteamericana de gasto público para mantener los respectivos crecimientos de las economías desarrolladas y emergentes. Obama parece haberse quedado solo en su postura, salvo el tibio apoyo del representante de segunda fila de Brasil por ausencia de Lula da Silva en esta última oportunidad de asistencia como mandatario brasileño. El Presidente Rodríguez Zapatero habló a favor del crecimiento pero no rompió el consenso europeo en defensa de los recortes de déficits.

A mi entender, aunque algunos lo digan, Europa no se ha salido con la suya porque más allá de los déficits, los líderes mundiales han sido incapaces de acordar una regulación universal de las entidades financieras para evitar futuros desmanes en temerarias actuaciones de algunas de estas en su voracidad a ganar dinero a costa de clientes y estados. El que a la chita callando puede haberse beneficiado de la Cumbre G-20 es China, que apaciguó presiones con un anuncio de la revaloración del Yuan que de momento no piensa poner en efecto. Creo que, como ya comentaba en mi anterior artículo en este blog, tenemos una seria crisis de liderazgo que no ha sido capaz de implementar con plazos establecidos los acuerdos alcanzados en cuatro encuentros de la G-20. Se ha dejado para la cumbre de noviembre en Corea del Sur cualquier acción contundente más allá del compromiso del recorte de sus déficits a la mitad sin siquiera indicar como se contrastará el cumplimiento o incumplimiento de cada país de dicho grupo político-económico.

Como los líderes parecen empecinados en ver la crisis únicamente desde el ángulo económico, las recetas se han centrado en calmar los mercados en vez de generar actividad innovadora y creativa. Nadie parece interesado en hablar de inversión en ese tipo de actividad sino en recortar gastos. Ni nadie se ha preguntado dónde estará el límite del crecimiento económico en el mundo globalizado. ¿O es que se creen que el crecimiento es infinito?

Lo que no deja de aumentar es la población mundial, en un medioambiente cada vez más castigado por los excesos de los inversores en busca de beneficios a corto plazo, y con una agricultura más orientada al beneficio como en el caso de los bio-combustibles en detrimento de la alimentación para todos. ¿Alguien se ha parado a pensar que la hambruna podría extenderse más allá de África para afectar a algunos de los países que ya se consideran emergentes? ¿Qué garantías hay que esas inundaciones de estas últimas semanas en Asia y América del Sur no acaban devolviendo a algunos países a situaciones inferiores de desarrollo?

En cuanto a España, se han tomado medidas que a mi parecer vienen en gran parte impuestas por condicionantes de los mercados. Un gobierno socialista ha tenido que aplicar medidas liberales que a medio-largo plazo agravarán los desfases sociales de una población con ‘desigualdad de oportunidades’, algo que venimos arrastrando durante muchas décadas con un periodo histórico de corrección precisamente en los primeros gobiernos socialistas de Felipe González. Parece de chiste que el partido conservador de la oposición, hoy, pueda lanzar un discurso auto-proclamándose el partido que protege a los trabajadores para precisamente criticar las medidas liberales forzadas a España desde estamentos europeos predominantemente conservadores. Me paro a reflexionar la ‘supuesta verdad española’ y llego a la conclusión que el desatino y desconcierto es general a todos los niveles y entre todos los componentes de la sociedad española, donde la ‘clase trabajadora’ hace mucho que se considera ‘clase media’ y aspira al consumo que durante décadas le han dicho que debe hacer. ¿Podía el español de a pie de esa clase social asumir el peso de la hipoteca a cual se comprometió hace unos años en aquella “España va bien” que nos vendían los gobernantes escorados hacia los intereses creados de sectores proveedores de los productos consumistas incluida la vivienda sobrevalorada?

El problema real no es el déficit del Estado Español que con los drásticos recortes acabará volviendo a valores de un solo dígito. El drama es la deuda privada acumulada por una gran parte de esta sociedad que creyó la mentira del “España va bien” basado en un vaciado del colchón del erario público con la venta de empresas públicas que han hecho a unos pocos muy ricos y el auge de municipios que se prestaban a las sospechosas recalificaciones para el beneficio a algunos constructores-promotores con algunos los políticos beneficiados de paso.

¿Sinceramente sabemos hacia donde nos llevarán las políticas que se vayan a aplicar en toda la UE con esos drásticos recortes que aun requieren mayor explicación para ser bien comprendidos? Cuando se publiquen las pruebas de resistencia (stress-tests) de los bancos donde las entidades españolas han salido muy bien paradas, se comprenderá el porqué Emilio Botín tiene toda la razón en rechazar un impuesto a todos los bancos grandes que no han actuado con la misma transparencia ni prudencia ética al invertir aportando en la ‘ruleta rusa’ de los CDS o a través de los temerarios hedge funds. Es por esa razón que la Merkel era reacia a la exigencia del Presidente español, a sabiendas que entre los peores estarán bancos alemanes que han jugado sucio en el concierto financiero europeo.

Si los estados no son capaces de diferenciar gasto de inversión, es más que probable que se recorten partidas equivocadas que perjudicarían el crecimiento, tal como pronosticaban Obama y su Secretario del Tesoro. A su vez, si siempre don los estados los que tienen que impulsar el crecimiento, ¿por qué el beneficio siempre acaba en manos de los llamados empresarios que provocan las quiebras y las crisis económicas?

Finalmente decir que se ha perdido ya un precioso tiempo desde que a finales del 2008 quebrara Lehman Brothers. Los líderes siguen manejando mal los tiempos al no fijar unas líneas temporales (time-lines) de cumplimiento de unos objetivos consensuados. A pesar de detalles diferenciadores aplicables a casos particulares de cada estado presente en la recién concluida Cumbre del G-20, hay unos objetivos que todos deben asumir si desean resolver la verdadera crisis más allá de lo económico. Y en eso, no acaban de tener valor de ponerle el cascabel al gato.

Creo que Toronto ha sido la última oportunidad y que la cumbre a celebrar en Corea del Sur será demasiado tarde para evitar el naufragio. Al cierre de la Expo de Shanghái, China podría sufrir en sus carnes la consecuencia de ‘sus mentiras económico-sociales’ creando una situación inesperada que deje al mundo estupefacto. ¿Por qué no se mueven de sus poltronas para visualizar la crisis desde otro ángulo antes que estalle un proceso irreversible de sequía más que económica?

Fernando Fuster-Fabra

Barcelona

2 responses to this post.

  1. Hola Fernando, como siempre estupendo articulo. En cuanto a que no se han puesto de acuerdo puede interpretarse como un cambio de posicionamiento geopolìtico. Antaño las cumbres acababan con resoluciones defendidas por USA con el asentimiento de Europa, pero eso esta cambiando. Ahora Europa defienden sus posturas y desde el pasado 9 de Mayo está convergiendo hacia la gobernanza socio-económica liderada por Francia y Alemania. Europa no ha impuesto medidas de contención financiera porque supongo que quieren dar la puntilla a la quebrada USA que sigue confiando en su liberalismo y en el gasto para seguir sin afrentarse a una deuda insostenible, estados como el de California en suspensión de pagos, 41 millones de personas que dependen de cheques de comida para comer… etc

    En resumen, estamos asistiendo a un cambio político-económico mundial donde las cosas van a dejar de ser lo que eran. A ver como reaccionará el mundo cuando China empiece a importar su inflación por el descubrimiento del consumismo por parte de la renaciente clase consumidora China.

    Responder

    • El problema es que las acciones europeas no pueden pender de una lúnatica Merkel y un egocéntrico Sarkozy con sus amores-odios según caprichos personales. Espero tener tiempo en los próximos días en hacer un análisis sobre la UE y la amenaza del problema social de China a finales de año. O Europa lidera, o China nos arrastra a todos a una crisis peor.

      Responder

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: