UNIÓN EUROPEA: EL FALLIDO SALTO DEL TIGRE CELTA

¿Somos conscientes en España de lo que está sucediendo con nuestra economía a raíz del próximo rescate de Irlanda?

Pues si alguno no lo estuviera, es hora que se diera cuenta que nuestro país, como miembro del Eurogrupo, está siendo sometido a unas injustas presiones que nada tienen que ver con la gestión interna del Estado Español.

Aquellos que hubiesen seguido la evolución de la CEE,  posteriormente Unión Europea, a lo largo de las dos últimas décadas sabrán que Irlanda y España han sido y siguen siendo hasta 2012 los mayores beneficiarios de los denominados Fondos de Cohesión. Cada país receptor enfocó estrategias distintas en el uso de dichos fondos con el objetivo común de alcanzar niveles europeos exigibles para lograr economías equiparadas a los socios desarrollados.

Irlanda ha sido citada como ejemplo por no pocos por su supuesta fórmula milagrosa de desarrollo, por lo que fue bautizada como el ‘tigre celta’, con clara referencia comparativa con las economías emergentes asiáticas. El salto en su crecimiento se ha basado en la implantación de numerosos proyectos empresariales tanto industriales como de servicios en una política de ‘puertas abiertas’ a los inversores que crearan empleo. Sin embargo, esa política que ha permitido a Irlanda crecer tan espectacularmente tiene truco. Irlanda implantó unos impuestos de sociedades muy reducidos (12,5% & 10%, según antigüedad de la actividad), compitiendo de un modo cuestionable con los demás estados europeos captores de inversión extranjera.

El ‘boom del tigre celta’ obligó a Irlanda, asimismo, a ‘importar recursos humanos cualificados’ ante su falta interna de poder cubrir los puestos ofrecidos por grandes multinacionales y PYMES que vieron un filón impositivo más incentivos (subvenciones del 50-60% sobre inversión/gastos & 100% de la formación) al instalarse en ese país. Todo ello estuvo siempre aprobado por las autoridades de Bruselas.

Lo que no parece tenerse en cuenta es que Irlanda, a partir de ese desarrollo espectacular en industria y tecnología también se aventuró a una expansión en el sector bancario que le llevó a buscar mayores rentabilidades en otros países como el Reino Unido y otro no comunitario, Islandia. A su vez, los tres principales bancos de Islandia habían invertido enormes sumas en EE. UU. y el Reino Unido, así como en el estrafalario proyecto inmobiliario en Dubái. Ante la quiebra del sistema financiero islandés en 2008 y la crisis sub-prime estadounidense que enseguida contagió al Reino Unido y a la Eurozona, Islandia sufrió un debacle que arrastró a varios bancos, entre ellos el alemán Bayerische Landesbank, un banco público de Baviera. Dejó debilitado a varios bancos europeos, entre ellos los irlandeses, aunque nunca se estableció, por la objeción de Alemania, el alcance de los respectivos deterioros. En comparación, los bancos españoles apenas tenían inversiones en productos islandeses o anglo-sajones que les afectara ni tampoco excesiva deuda pública griega en el momento de esa crisis.

Irlanda empleó los Fondos de Cohesión para sembrar su pequeña geografía con aeropuertos (3 internacionales & 6 regionales) y desarrollar tres puertos marítimos principales conectados a destinos en el continente europeo y el resto del mundo. Habiendo actividad, Irlanda podía mantener un ritmo de consumo con una baja tasa del paro (4,3% en 2003) pero ante su entrada de cabeza al meollo de la crisis financiera y la explosión de su burbuja inmobiliaria, el paro se estima que alcanzó el 11,8% en 2009 y sigue subiendo. El consumo se desplomó y su próspera economía se convirtió en un caos.

Lo que no hay que olvidar es que en el salto fallido del tigre celta están involucrados numerosas empresas industriales y de servicios extranjeras, entre ellas británicas, alemanas y francesas. Por lo tanto, la crisis irlandesa va más allá de su pertenencia al vapuleado ‘club del Euro’ sino que también afectará los beneficios de multinacionales con sedes en territorios de la Unión y con financiación en haber de grandes bancos europeos.

España padece los efectos de la crisis irlandesa como sufrió la anterior crisis en Grecia. Tales efectos negativos nada tienen que ver con una posible insolvencia del Estado Español sino que son consecuencia de los vaivenes provocados, en muchos casos interesados, por los mercados y los capos financieros que dirigen esos movimientos.

Por esa razón, no saber sobre lo que se cuece en la Unión Europea es vivir a espaldas de nuestra realidad diaria.

¿Podemos seguir siendo indiferentes a decisiones tomadas en el seno de la UE cuando las mismas afectan prácticamente la totalidad de nuestra vida cotidiana y nuestro inmediato futuro?

Fernando Fuster-Fabra Fdz.

Estudioso del Comportamiento Humano

One response to this post.

  1. La pagina de tu Blog se ha actualizado…

    [..]Articulo Indexado Correctamente en la Blogosfera de Sysmaya[..]…

    Responder

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