ENTRE LA PREOCUPACIÓN Y LA CULPABILIDAD, LA ESPAÑA INDIFERENTE

El Parlamento blindado para aprobar los recortes

Hay cuatro caminos para hacer funcionar un mecanismo averiado – parchear, reparar, cambiar o transformar el proceso – aunque sólo el último garantiza la optimización del sistema.”

–       Fernando Fuster-Fabra Fdz.

en Haciendo Diana  (ensayo) 

Con la prima de riesgo por encima de los 600, todo un record histórico desde la entrada de España en la Eurozona, y el IBEX hundido a valores por debajo de los 6.500, es lógico que se emplee la palabra ‘preocupación’ en todos los mentideros políticos y económicos de nuestro estado.

 

Fuentes bien informadas aseguran que las más de 600 personas que trabajan en el complejo de La Moncloa no hablan de otra cosa – la preocupación del gobierno por la delicada situación económica que afronta España. Sin embargo, en este fin de semana crucial para nuestra economía, brillan por su ausencia los principales miembros del gobierno implicados en la política económica.

 

Al otro lado del arco parlamentario está el mayor partido de la oposición que no hace mucho ostentaba las responsabilidades de gobierno. Su líder, Alfredo Pérez Rubalcaba, parece no haberse recuperado de cierto estado de culpabilidad por haber sido miembro del último gobierno Rodríguez Zapatero que tuvo que aplicar las primeras medidas de recorte en 2011. Habla con timidez cuando tiene que criticar a este gobierno por sus recortes, quizá porque sabe que como pasó al gobierno a cual perteneció, las medidas de hoy vienen impuestas por las autoridades de la Unión Europea.

 

Nada más estéril que nadar entre la preocupación de lo que pasará mañana y la culpabilidad de lo que se hizo ayer.

 

La historia nos demuestra que la volatilidad de la situación impuesta por los intereses creados de los insaciables mercados no se resuelve con la preocupación. Tampoco sirve de mucho sentirse culpable de aquello que ya sucedió y no se resolvió cuando tocaba.

 

Todo ello parece haber desembocado en una indiferencia ciudadana por las acciones tomadas por los que han gobernado en estos últimos 15 meses el destino del Estado Español. ¿Es esta indiferencia consecuencia de la acción de mala gobernanza o en parte provocada por el hecho de que no hay tanta penuria entre los supuestos 5,5 M de desempleados?

 

He dicho y repito hasta la saciedad que el rumbo tomado para resolver la crisis no es el adecuado ni tampoco el problema que se dice que es, me parece que sea tal como se describe.

 

Ni hay todos los parados que se dicen que hay.

 

Ni se está ahorrando con los recortes que se han impuesto.

 

Ni se va a ingresar lo que se espera con la subida de impuestos.

 

Ni se va a crecer con la política impuesta a cambio del rescate bancario.

 

Ni el rescate de los bancos quebrados va a generar liquidez para las empresas ni para particulares que animara el consumo.

 

Más bien sucederá todo lo contrario.

 

No habrá ni consumo ni liquidez.

 

El ‘banco malo’ será una carga pública sobre nuestras espaldas y las de la generación venidera.

 

España entrará en recesión por lo menos durante un ciclo de 7 años.

 

El coste de la financiación de la Deuda Pública se comerá cualquier ingreso por impuestos, sin poder volver a dedicar presupuesto para mejoras  económico-sociales en prestaciones o salarios públicos.

 

España entrará en una espiral de recortes e incremento real del desempleo, con retroceso en el consumo que podría sobrepasar el 2020 antes de invertir la tendencia.

 

Lo triste es que, el gobierno actual, con su mayoría absoluta, tiene potestad para hundir a España en esa miseria en cuestión de los próximos 6 meses. Y la recuperación desaparecer por el fondo del espiral sinfín.

 

El de la Triste Figura de nuestros tiempos optará por buscar algunos culpables para sustituir al muy manido Rodríguez Zapatero pero la destitución de los ministros, cabezas de turco, será insuficiente para desinflar la prima de riesgo hasta un punto soportable. El aumento del coste de financiación para el último trimestre de 2012, habrá vuelto a disparar el gasto público, obligando a trastocar de nuevo las previsiones en por lo menos un 0,5 % el aumento en el gasto público.

 

Y a pesar de la que está por venir, los españoles estamos más interesados en cosas banales que no nos turben la mente este verano.

 

¿Será que en parte nos merecemos lo que nos está cayendo por nuestra indiferencia hacia la estrategia política de nuestros gobernantes?     

 

 

 

 

Fernando Fuster-Fabra

Barcelona    

 

 

 

 

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