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CORONACIÓN DEL REY JUNCKER

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La reasignación de Martin Schulz of Presidente de Parlamento Europeo confirma lo que se hablaba entre bastidores en Bruselas estos días. Jean-Claude Juncker será el próximo Presidente de la Comisión Europea.

Un hombre siempre vinculado a relevantes cargos en su país, Luxemburgo, ha influido más de lo que se conoce en lo que es la estructura financiera de la macro-economía mundial. Basta of repasar su extenso curriculum vitae. Su pase por el Fondo Monetario Internacional (IMF), el Banco Mundial (WB), el Banco Europeo para la Reconstrucción y el Desarrollo (EBRD), así como su enorme poder en el ECOFIN que diseñó el Euro concentra en Juncker unos lazos hacia los poderes económicos que también trazan la geo-política mundial.

En claro contraste, Juncker siempre ha pertenecido a un partido de corte social cristiano cuyos principios deberían favorecer y fomentar la acción social. Sin embargo, poco parece haber aportado en ese sentido.

Los que vivimos los años del pase de la CEE a la UE con el tratado de Maastricht, sabemos que Juncker fue clave para la consolidación pero también que sus planteamientos escorados a la economía acabaron por dejar en según plano la visión de una Europa social más justa que defendía Jacques Delors.

A punto de ser coronado como rey de la UE, Jean-Claude Juncker recibe el beneplácito de casi todos menos el primer ministro británico, David Cameron.

¿Qué nos espera en este reinado en la cual los dos grandes bloques, conservadores y social demócratas, ya han pactado a su conveniencia? ¿Quién es el verdadero mandatario de la Unión?

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TEMPESTADES EN LAS ISLAS DE LA UNIÓN EUROPEA

Unión Europea - Espacio Schengen

 

 

 

 

 

 

 

 

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Comienza 2011 con presidencia semestral húngara tras el primer año de funcionamiento a trancas y barrancas del Tratado de Lisboa y numerosos sobresaltos en la eurozona.

El que crea que ya haya pasado lo peor para los 27 estados miembros de la Unión Europea, más vale que vaya preparándose para un año con más de un sobresalto. La crisis que ha llevado al rescate primero de Grecia e Irlanda después, no está ni por asomo superada aunque también es cierto que el planteamiento peyorativo de PIGS que pretende meter a Portugal, Irlanda, Grecia y España (Spain) en un mismo cesto no es más que un intento de camuflar la triste realidad de un ‘club europeo en discordia’ con carencia de sólido liderazgo. De la problemática bancaria de varios otros países de la UE metidos hasta las cejas en la crisis financiera mundial inicial basado en las hipotecas sub-prime y  los default swaps, además agravado por las medidas obsesivas anti-inflacionistas del BCE a lo largo de 2007-2009, viene la falta de criterio unificado y mensaje único de una Unión Europea que brilla más por su desunión e individualismo que por su coherencia con un solo ente político socio-económico. La UE que se ha ido forjando tras las arrancadas de caballo y paradas de burro de una Ángela Merkel empecinada a no seguir cayendo en popularidad en su estado federal, por lo que ha tenido que adoptar una postura más nacionalista que europeísta, en nada se parece a la unión de estados integrados en una única moneda bajo una gobernanza sincronizada europea social, económica y política.

Las tormentas que azotan al Euro no son las más peligrosas aunque sí las que están sirviendo para debilitar la estructura política en construcción sobre la base del último tratado rubricado en Lisboa tras una década de tiras y aflojas. Es por ese motivo que insisto en recalcar la carencia de liderazgo de estos gobernantes que nos tocan en turno, al no tener éstos suficiente visión de estadistas para vislumbrar la UE a la que debe aspirarse con vistas al 2020. Si Alemania ha logrado imponer parte de sus condiciones, no es por la sensatez de todas sus propuestas sino porque contó con el apoyo contubernito galo sumado a la falta de firme resistencia con liderato de los restantes gobernantes y el consentimiento complacido del británico, Cameron, a cambio de sus propias exigencias sobre los presupuestos para 2011.

Los que seguimos el crecimiento y la consolidación de este ‘club europeo’ desde sus inicios, somos conscientes que al llegar a los últimos caminos bifurcados, las rutas tomadas están alejándonos del objetivo fijado en el arranque de la unión a 6. Cierto es que ni Merkel ni Sarkozy ni Van Rompuy ni Barroso son estadistas de la talla de aquellos otros – Schumann, Monnet, De Gasperi & Spaak – que marcaron la hoja de ruta visionaria de una Unión Europea próspera y en paz consigo misma y con los demás estados del mundo. Tampoco brillan en liderazgo los restantes representantes de los estados más relevantes y alguno, como es el caso del italiano, se puede decir que posee más habilidades indeseables que deseables.

El Parlamento Europeo que ganó competencias con el Tratado de Lisboa, ha tenido sus primeros envites para enfrentarse tanto con la Comisión Europea presidida por Durao Barroso como con el Consejo Europeo de gobernantes capitaneado por Merkel y Sarkozy, con una puntuación algo confusa ante su cesión en el tema del presupuesto. Hoy, el potencial fortalecimiento de la autonomía del Europarlamento está en peligro.  A pesar de la activa intermediación de Van Rompuy, el futuro de la presidencia permanente se ha puesto en entredicho ante la clara influencia franco-germana en las propuestas de la supuesta primera autoridad oficial de la Unión. Del mismo modo, la segunda figura en la persona de la máxima representante diplomática de la UE otorgada a la británica Ashton, ni ha estado ni parece que se le espere. El excesivo protagonismo del tándem Merkel-Sarkozy ha pretendido en 2010 eclipsar tanto a Van Rompuy en la gestión ejecutiva como a Ashton en la de relaciones internacionales. Ya que decir de las permanentes intromisiones en asuntos reservados a los comisarios y al Presidente de la Comisión Europea, con un sonoro enfrentamiento tanto con el Presidente Durao Barroso como con la Comisaria de Justicia Reding.

Angela Merkel

Las tormentas no son puntuales y pasajeras sino más bien presagio de las tempestades prolongadas que están por llegar. Las inoportunas declaraciones de los miembros del gobierno Merkel y las propias de ésta han recibido duras críticas de otros líderes europeos, en particular del Presidente del Eurogrupo, el luxemburgués Juncker. Es la punta del iceberg de la discordia que se vislumbra ante el peligroso juego de la prolongación por conveniencias del eje franco-alemán, con claro perjuicio para los miembros sureños y los menos numerosos. Hay asuntos tan vitales como son los derechos de los 500 M de ciudadanos que componemos la actual Unión Europea que se están poniendo en entredicho en ese juego de acuerdos a dos o tres que ya van formando parte habitual en la gobernanza dictada por el eje franco-alemán.

¿Es una nuevo modus operandi consentido por los demás o una mera falta de reflejos de la otra veintena de gobernantes a la hora de plantar cara a las propuestas de la supuesta locomotora europea y su fogonero franco-magyar?

El año 2011 marca el inicio de la segunda década del nuevo milenio, con el ‘club de los 27’ rompiendo amarras con todos los compromisos que se adquirieron tan temprano como los acuerdos-base de Maastricht. Fue Alemania la que instó a dar cabida a los países de Centroeuropa y a los países ex-satélites de la desaparecida URSS en este selecto grupo europeo. Ahora, es esa misma Alemania, ya capitaneada en solitario por Merkel pero con socios liberales que veta la apertura del Tratado de Schengen a los rumanos y búlgaros que precipitadamente ingresaron en la UE con su bendición.

¿A qué se está jugando con todo este cambio de actitud económico-social en el seno de una agrupación de estados con 500 M de habitantes y una economía entre las primeras del mundo?

A pesar de ser un europeísta convencido, comienzo 2011 con decepción en lo que respecta a la gobernanza de la UE en todos los niveles. En parte, veo justificado el desinterés ciudadano en asuntos de la Unión, tanto por la falta de información transparente como por el escaso carisma del liderato que brilla por su ausencia. Cada día que pasa, los órganos europeos se hacen más burocráticos e ineficaces, y desde luego, más distantes de la población que constituye la verdadera fortaleza sobre cual se debe edificar el proyecto común de 27 estados y no solamente sobre la de la locomotora alemana que puede quedar averiada en cualquier momento.

Seguirá por temas en próximas entregas – política común, economía, asuntos sociales, justicia, ciudadanía, etc. …..

Fernando Fuster-Fabra Fdz.

Consultor Estratégico en

Asuntos Europeos desde 1988