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DE LAS VALLAS DE MELILLA A LOS PERROS Y VALLAS DE CALAIS

Desde que escribí el primer post en octubre, 2005 sobre la inmigración en pateras y las vallas en las ciudades españolas lindando con Marruecos – http://inmigracionpaterasyvallas.blogspot.com.es/ , han pasado casi 10 años. Europa ni supo resolver entonces como dije un año después en 2006 – http://inmigracionasignaturapendienteeuropea.blogspot.com.es/ , ni ha sabido resolver hasta la fecha.

Perdido en la búsqueda de causas, los dirigentes europeos y los tecnócratas enchufados en los estamentos burocráticos de la Unión Europea ya ni se atreven a decir palabra sobre soluciones que tengan efecto positivo sobre el flujo de inmigración irregular en territorio Schegen.

El resultado ha sido que hoy, el problema ya ha llegado al Canal de la Mancha y amenaza con una invasión de sujetos venidos en patera a territorio británico, supuesto baluarte inviolable anti-Schengen desde la puesta en marcha en 1995 de dicho acuerdo transfronterizo europeo.

Estos días, ha saltado a las noticias los intentos de numerosos inmigrantes irregulares a cruzar desde la Europa continental a través del Eurotúnel para llegar al Reino Unido. Las reacciones xenófobas británicas no se han demorado y los más reaccionarios han pedido medidas de todo tipo para frenar totalmente dicho movimiento.

En una conversación telefónica anoche entre David Cameron y François Hollande, éste último prometió perros y más vallas en el puerto francés de Calais para frenar el flujo hacia el otro lado del Canal de la Mancha. Cameron por su parte intenta calmar a los reaccionarios británicos prometiendo más dureza. El saldo ya es de 9 muertos desde junio y los acampados en Calais no han desistido en su intento a pesar de ello.

¿Por qué actúa Francia ahora para calmar al Reino Unido y no antes cuando la inmigración irregular comenzó a afectar a países firmantes del pacto de Schengen como son España, Italia, Malta, Portugal y la propia Francia?

¿Qué hace Frontex ubicado en Polonia ante estos movimiento migratorios procedentes no sólo de África sino también de países de Medio Oriente y Asia?

En 1992, varios expertos entregamos un informe sobre los flujos migratorios previsibles y los efectos que tendría sobre los países firmantes del Acuerdo de Schengen de 1985. En ese “libro blanco” se predijo lo que sucedería y las herramientas que había que emplear para evitar un impacto socio-económico sobre los territorios europeos receptores de dicha previsible invasión pacífica de personas en busca de una mejor calidad de vida.

La falta de solidaridad de los británicos es bien conocida y después de las elecciones el pasado mayo, David Cameron tiene un compromiso de revisar los vínculos del Reino Unido con la Unión Europea. Hasta tiene el compromiso de convocar un referéndum sobre la permanencia británica en la Unión.

Todo ello hace suponer que los incidentes de Calais y el Eurotúnel servirán para caldear más el ambiente sobre el tema europeo entre los ciudadanos del socio desganado al otro lado del Canal de la Mancha.

La pregunta es – ¿A dónde se dirige Europa en temas tan vitales como los derechos fundamentales de las personas, sean ciudadanos de pleno derecho, inmigrantes con o sin papeles?

El asunto es más preocupante de lo que parece y los ciudadanos éticos no podemos dejar que unos líderes marioneta de intereses creados nos hagan cómplices de la violación de la Carta de los Derechos Humanos de las Naciones Unidas y de la Carta de Derechos Fundamentales de la Unión Europea. 

Calais

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LA UNIÓN DE EUROPA EN LA ENCRUCIJADA: HACER O MORIR

Los problemas no se pueden resolver con el mismo rango de pensamiento que las creó.”

–       Albert Einstein

 

Versión en inglés: http://wp.me/pv6EY-7S

Hace unos días se celebró la cumbre G-20 de los líderes mundiales en Cannes. Como era de esperar, no se tomaron decisiones para resolver la crisis económica que afecta la estabilidad de un buen número de países. Ni siquiera se habló de establecer cortapisas a los abusos especulativos que brotan al compás de las calificaciones de unas agencias propensas a provocar alarma con sus suposiciones. Allí habían acudido los principales líderes europeos representando a la Unión Europea además de Alemania, Francia, Italia y Reino Unido como miembros de pleno derecho, con España y Países Bajos como invitados.

A pocas millas habían quedado sobre la mesa en Bruselas la crisis griega con amenaza de referéndum y la tormenta italiana que se avecinaba. Hoy, la crisis en el país heleno aun no se ha resuelto aunque su primer ministro electo (Papandreu) ha tenido que dimitir y otro nombrado (Papadimos), sin elecciones, en su lugar. Algo parecido sucedió en Italia apenas hace unas horas, con la caída de Berlusconi tras la aprobación de las reformas exigidas con el nombramiento de Monti para sustituirle.

Dos nuevas figuras no elegidas por las respectivas ciudadanías, asumen las respectivas tareas; tecnócratas como se les define, sin parar a analizar sus estrechos vínculos a las estructuras financieras que diría yo han sido parte y arte de toda esta lamentable situación. Lukas Papadimos fue vice-presidente del BCE de 2002 hasta 2008 cuando gobernaba Jean Claude Trichet mientras que Mario Monti no sólo fue comisario europeo sino también consultor del notorio banco norteamericano, Goldman Sachs.

Además, en noviembre también ha tenido lugar el relevo en el BCE con el italiano Mario Draghi pasando a ocupar el sillón que ocupó Trichet desde 2003 hasta el pasado octubre. Esta es otra figura vinculada a la banca (Goldman Sachs) causante de más de un terremoto financiero, entre las cuales habría que destacar el asesoramiento al gobierno griego en la etapa del conservador, Kostas Karamanlis, cuando se falsearon las cuentas estatales en los informes a Bruselas.

Lo irónico en este circo es que cayera el legítimamente elegido Papandreu por querer convocar un referéndum para aprobar sus propuestas pero nadie ha hablado de imputar a Karamanlis ni a Goldman Sachs, por haber mentido ex profesamente, causando el efecto dominó sobre las economías más débiles de la Eurozona.

Por lo tanto, no sólo se ha dejado pasar la ocasión en Cannes para establecer globalmente unas medidas reguladoras y supervisoras de la gran banca, así como de las agencias de calificación sino que se ha ido permitiendo un paulatino trasvase de antiguos directivos de esa banca y figuras afines a la misma hacia relevantes puestos en el elenco jerárquico de la UE y los gobiernos de sus estados.

Además, la postura norteamericana ha dado un giro de 360 grados de Pittsburgh a Cannes. Con elecciones en 2012, Obama no quiere arriesgar un enfrentamiento con posibles contribuyentes a su campaña, entre los que habría que destacar la gran banca norteamericana y el poderoso lobby judío. Deja a Europa a su suerte, sobre todo porque no comparte la postura tajante germana en ciertas cuestiones de procedimiento y tiempos. Ni la mediación del presidente francés y flamante padre de una niña sirvieron para suavizar las tensiones. Es más, sabe que a pesar de la crisis el Euro sigue cotizando fuerte, asunto que beneficia al Dólar USA para facilitarle sus exportaciones al viejo continente y restar competitividad a los países europeos en su comercio con el resto del mundo.

Lo que parece haber pasado desapercibido en toda esta semana de tensión europea tras la cumbre de Cannes es que los fiscales de Múnich ordenaron un registro de las oficinas de Deutsche Bank en relación con el célebre ‘caso Kirch’. A pesar de la muerte del magnate de comunicaciones, Leo Kirch, prosigue la demanda contra el Deutsche Bank, con su consejero-delegado saliente, Josef Ackerman, en el ojo del huracán. Tal relevancia debe tener el asunto que Ackerman ha anunciado que renuncia a intentar acceder a la presidencia del banco, asunto nada sencilla después de la reforma de la ley bancaria en Alemania en 2009; dicha reforma establece un periodo de gracia de 2 años antes de que un antiguo ejecutivo pudiera acceder a la presidencia de un banco con la única salvedad de que el 25% de los accionistas así lo decidieran.

Ángela Merkel ha ocultado muchos detalles de los entresijos de las decisiones tomadas en relación con la gran banca alemana entre 2005 y 2011, así como de su pacto personal con Gerhard Schröder, en un asunto tan vital como la energética que se camufló con la llamada ‘gran coalición’. Pocos conocen la testaruda tenacidad de Merkel que le ha llevado desde ser una joven enrolada en las juventudes comunistas de la antigua RDA a ser ‘la chica’ del conservador, Helmut Kohl. Su ascenso fue una carambola tras un escándalo que se llevó por delante al elegido por Kohl para sucederle, Wolfgang Schäuble, actual ministro de economía del gobierno Merkel.

Es por eso que tampoco nadie parece haber dado importancia al anuncio estos días de la inauguración de la puesta en marcha de la Operación Nord Stream, el gasoducto pactado entre Rusia y Alemania, con el beneplácito de Francia, Países Bajos y Reino Unido, desde Vyborg (Rusia) hasta Greifswald (Alemania) por debajo del Mar Báltico. Por parte rusa figurará la estatal Gazprom como suministradora de gas natural y se ha constituido la alemana, Nord Stream AG, para la construcción y las operaciones. Es curioso notar que el antiguo primer ministro Schröeder lleva vinculado al proyecto Nord Stream  y a Gazprom desde diciembre, 2005, o sea, un mes después de ceder el puesto a Ángela Merkel.   

Lo que afea aun más este asunto es el hecho que los socios poderosos de la UE se van a repartir el botín del gas ruso sin compartirlo con los otros socios del Báltico – Polonia, Estonia, Lituania y Letonia – ni tampoco han ofrecido, de momento, una conexión a los países escandinavos. Eso sí, el gas llegará al Reino Unido al otro lado del Canal de la Mancha.

Este proyecto es en detrimento del proyecto pan-europeo Nabucco que tiene como fin la construcción de un gasoducto desde Erzurum en Turquía hasta Baumgarten en Austria, precisamente para romper la dependencia de la UE al gas ruso. Los problemas con Gazprom en el suministro a través de Ucrania han dejado a Centroeuropa e Italia sin suministro fiable en más de una ocasión mientras que Turquía ha brindado sus facilidades como señal de su voluntad europeísta. Alemania vuelve a ponerle bola negra a un estado que lleva haciendo más méritos para su ingreso en la UE que otros estados ya aceptados.

Con socios que exigen al sur sacrificios pero no comparten sus pactos beneficiosos con estados extra-comunitarios, no es de extrañar que la unión de los 27 cada día sea una tarea mucho más dura. Encima, los que imponen condiciones interpretan el Pacto de Estabilidad & Crecimiento de manera que se obliga aplicar soluciones con pensamiento convencional, en la misma línea en la que se creó el problema.

Mientras mangonee la Medea de nuestro siglo en Europa, el camino será el equivocado y el distanciamiento entre socios cada vez mayor. ¿Cuánto habrá que esperar hasta que Merkel sea enviada a su destierro?    

Fernando Fuster-Fabra

Barcelona, España     

TEMPESTADES EN LAS ISLAS DE LA UNIÓN EUROPEA (II)

1 Euro

 

CRISIS ECONOMÍCA PARA LA EUROZONA DE LOS 17 Y PARA LOS OTROS 10 SOCIOS DE LA UE …………. Pensar que los socios fuera del Eurogrupo van a librarse de las sacudidas que alcancen al Euro, es desconocer el verdadero funcionamiento interno de la Unión de los 27 y su vasta política común.

 

Viktor Orban & Herman Van Rompuy

 

El 17º miembro del Eurogrupo es Estonia, que se ha integrado al Euro a partir del 1º de enero de 2011. Me pregunto si es un presagio del empobrecimiento de la eurozona o el banderazo para el alejamiento de la entrada de los miembros solventes aun en periodo de espera. Si además consideramos que Hungría, un país en la ‘UVI económica’ (20.000 M Euros co-financiados por el  FMI, el Banco Mundial y la UE) desde 2008, preside el semestre del Consejo Europeo de gobernantes, los nubarrones parece que no tardarán en llegar.

 

Hungría arranca con mal pie su presidencia al ser apercibida con dos amonestaciones de Bruselas, una por su polémica nueva ley de prensa (que ahora dice dispuesta de frenar si Bruselas se lo pide) y otra por sus nuevos impuestos (que seguro que piensa que equilibrará su maltrechas cuentas estatales) a las empresas europeas en su territorio. Lo verdaderamente preocupante es que esta situación no sólo resultará incómoda para el gobierno húngaro en su turno de presidencia sino que dice muy poco a favor de la Unión Europea y su modus operandi de gobernanza. A estas alturas, tras un año de funcionamiento del Tratado de Lisboa y en plena crisis económica en su tercer año, las desavenencias internas entre socios de un proyecto común europeo hacen esperar algo peor que las tensiones entre la Comisión Europea y Francia por el asunto de la expulsión de los rumanos en el pasado semestre de presidencia belga.

 

¿Qué está sucediendo a la Unión y hacia dónde nos están dirigiendo los líderes, tanto del Eurogrupo como del Consejo Europeo?

 

Mientras los 5 Sabios que asesoran a Ángela Merkel insisten que el problema no es del Euro sino de los países del sur de Europa (PIIGS, Italia incluida) con sus abultados déficits (información que no se ajusta a la realidad general), Nicholas Sarkozy afirma que “la muerte del Euro sería el fin de Europa”. Algo no cuadra cuando los supuestos líderes que imponen el ‘contubernio de Deauville’ para lograr la estabilidad presupuestaria pactada en el 3% entre 2012  y 2013 mandan mensajes distintos sobre el Euro en el marco de la crisis económica internacional.

 

¿Es importante el Euro sin los estados miembros que lo emplean como su moneda única? Rotundamente, NO.

 

El Euro se estableció para el servicio de la UE y su ciudadanía, no al revés.

 

El gran error en el diseño de la unión resultante del Tratado de Maastricht es que se diera prioridad a la moneda única y a los asuntos económicos de los estados miembros entonces (12 en total), por encima de la unión política y social. Seguro que los que participaron en aquellos importantes acuerdos aun vivos (Kohl, Delors, González, Prodi, Soares o Juncker), hoy, lamentan haber dejado para sus sucesores el cierre del círculo entre lo económico, lo político y lo social. El Euro ha sido un instrumento válido aunque en ocasiones la semilla de la discordia a lo largo de su década de existencia. Así quedaron fuera aquellos (Reino Unido & Suecia) que no querían renunciar a su autonomía económica para poder ajustar mediante apreciaciones y devaluaciones sus respectivas monedas. Lo que parece olvidarse es que con el Euro en proceso de consolidación, se forzó la ampliación a 25 (Chipre, Estonia, Eslovaquia, Eslovenia, Hungría, Letonia, Lituania, Malta, Polonia, República Checa) y posteriormente a 27 (Bulgaria & Rumania) porque tal ampliación favorecía en gran medida los intereses geo-políticos de Alemania al llevar el eje del ‘club europeo’ hacia Centroeuropa. Lo cierto es que la necesidad de una estrategia de defensa para la seguridad de la UE pasaba por afianzar el territorio con la incorporación  de los ex-estados del Pacto de Varsovia en la Unión y en la OSCE. En un principio, solamente son considerados Checoslovaquia (hoy República Checa & Eslovaquia), Hungría y Polonia, pero después se pensó tanto en el poderío político-militar como económico de la Unión  al agregar a otros estados menos preparados para la integración por la improvisación de su incorporación.

 

Polonia que en su día estaba ansiosa para pertenecer al Eurogrupo, hoy, tras las crisis de Grecia e Irlanda, se ha enfriado en su interés para renunciar al Zloty en favor del Euro. No hay que olvidar que este país ha ido levantando su economía sobre la base de las ayudas europeas (Fondos de Convergencia) y pasará a ser el más beneficiado cuando España deje de percibir los Fondos de Cohesión en 2013. Su crecimiento se ha basado en una actividad industrial ligada a industrias de otros estados de la UE, principalmente Alemania, al tener un coste laboral inferior a otros territorios más desarrollados como son Alemania, Francia, Italia, Reino Unido y España. Además, al mantener su propia moneda, Polonia no ha sufrido las fuertes revalorizaciones del Euro en el cambio con otras monedas referenciales (Dólar USA, Yen o Libra Esterlina)  en el comercio internacional.

 

Por el contrario, Hungría, con un anterior gobierno de izquierdas caótico, no sólo ha desaprovechado mal las ayudas sino que hoy por hoy se encuentra en el punto de mira de los organismos mundiales y de la propia dirección de la UE. El actual gobierno conservador va a ver su labor de presidencia semestral dificultada y probablemente, sus propuestas serán cuestionadas o por lo menos miradas con lupa. A pesar de no estar en la zona de influencia de la moneda única, Hungría siente cada sacudida en el Eurogrupo como si lo estuviera. Lo mismo sucede a los miembros menos desarrollados de Centroeuropa y estados bálticos, que miran al Euro como referente y a los países desarrollados de la Eurozona como sus modelos.

 

Otra historia es el Reino Unido que se has mantenido firme en mantener su Libra Esterlina para asegurar cierta autonomía en su régimen fiscal y económico. A pesar de su posibilidad de apreciar o devaluar su moneda a antojo, lo que no se puede negar es que el debacle irlandés y los efectos del mismo sobre el Euro han iniciado un maremoto financiero aun no declarado, por la fuerte vinculación de la banca irlandesa a la británica. Quizá sea por esa razón que Cameron ofreciera de inmediato apoyo financiero desde 10 Downing Street nada más estallar la crisis. No se sabe la exacta magnitud de deterioro de la banca británica en sendos devaneos en Islandia, la zona del golfo, la sub-prime norteamericana o inversiones arriesgadas en Asia, por lo que la economía del Reino unido podría estar peor de lo que las agencias de rating le otorgan. Además, antes del año de la alianza entre los Tories y los liberales, el pacto pasa por momentos tensos que pueden acabar (como ya vislumbré al inicio) en una sonada ruptura. De momento, las turbulentas aguas se contienen pero el desajuste interno del tándem gobernante ha sufrido un serio revés en sus respectivas popularidades en favor del laborista Miliband.

 

Francia tampoco está para tirar cohetes. La insistencia alemana del saneamiento de los déficits estatales no es lo único que está perjudicando el crecimiento del país galo. Su industria está padeciendo el cambio desfavorable del Euro al Dólar USA en sus operaciones de exportación. Además, la competencia china no se limita a la balance favorable al país asiático sino que se intuye que China podría estar detrás del intento de espionaje industrial descubierto en la automovilística gala, Renault.

 

Para rematarlo todo, Bélgica no ha logrado formar gobierno 6 meses después de sus últimos comicios. El país parece estar dividido en dos, con necesidad de nuevas elecciones que poco harán cambiar la proporción entre flamencos y valones. Los nubarrones son algo más que económicos, al tratarse esta crisis de una seria amenaza de ruptura de uno de los estados fundadores de lo que hoy es la Unión Europea.

 

En resumen, ninguno de los 27 estará a salvo, ni siquiera Alemania que presume de un crecimiento del PIB en 2010 y creación de empleo, si la UE es incapaz de establecer una reglamentación económica común y una gobernanza financiera más allá del mero uso de una moneda única como el Euro.

 

 

 

Seguirá …..

 

 

Fernando Fuster-Fabra Fdz.

Consultor Estratégico en

Asuntos Europeos desde 1988

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

UNIÓN EUROPEA: EL FALLIDO SALTO DEL TIGRE CELTA

¿Somos conscientes en España de lo que está sucediendo con nuestra economía a raíz del próximo rescate de Irlanda?

Pues si alguno no lo estuviera, es hora que se diera cuenta que nuestro país, como miembro del Eurogrupo, está siendo sometido a unas injustas presiones que nada tienen que ver con la gestión interna del Estado Español.

Aquellos que hubiesen seguido la evolución de la CEE,  posteriormente Unión Europea, a lo largo de las dos últimas décadas sabrán que Irlanda y España han sido y siguen siendo hasta 2012 los mayores beneficiarios de los denominados Fondos de Cohesión. Cada país receptor enfocó estrategias distintas en el uso de dichos fondos con el objetivo común de alcanzar niveles europeos exigibles para lograr economías equiparadas a los socios desarrollados.

Irlanda ha sido citada como ejemplo por no pocos por su supuesta fórmula milagrosa de desarrollo, por lo que fue bautizada como el ‘tigre celta’, con clara referencia comparativa con las economías emergentes asiáticas. El salto en su crecimiento se ha basado en la implantación de numerosos proyectos empresariales tanto industriales como de servicios en una política de ‘puertas abiertas’ a los inversores que crearan empleo. Sin embargo, esa política que ha permitido a Irlanda crecer tan espectacularmente tiene truco. Irlanda implantó unos impuestos de sociedades muy reducidos (12,5% & 10%, según antigüedad de la actividad), compitiendo de un modo cuestionable con los demás estados europeos captores de inversión extranjera.

El ‘boom del tigre celta’ obligó a Irlanda, asimismo, a ‘importar recursos humanos cualificados’ ante su falta interna de poder cubrir los puestos ofrecidos por grandes multinacionales y PYMES que vieron un filón impositivo más incentivos (subvenciones del 50-60% sobre inversión/gastos & 100% de la formación) al instalarse en ese país. Todo ello estuvo siempre aprobado por las autoridades de Bruselas.

Lo que no parece tenerse en cuenta es que Irlanda, a partir de ese desarrollo espectacular en industria y tecnología también se aventuró a una expansión en el sector bancario que le llevó a buscar mayores rentabilidades en otros países como el Reino Unido y otro no comunitario, Islandia. A su vez, los tres principales bancos de Islandia habían invertido enormes sumas en EE. UU. y el Reino Unido, así como en el estrafalario proyecto inmobiliario en Dubái. Ante la quiebra del sistema financiero islandés en 2008 y la crisis sub-prime estadounidense que enseguida contagió al Reino Unido y a la Eurozona, Islandia sufrió un debacle que arrastró a varios bancos, entre ellos el alemán Bayerische Landesbank, un banco público de Baviera. Dejó debilitado a varios bancos europeos, entre ellos los irlandeses, aunque nunca se estableció, por la objeción de Alemania, el alcance de los respectivos deterioros. En comparación, los bancos españoles apenas tenían inversiones en productos islandeses o anglo-sajones que les afectara ni tampoco excesiva deuda pública griega en el momento de esa crisis.

Irlanda empleó los Fondos de Cohesión para sembrar su pequeña geografía con aeropuertos (3 internacionales & 6 regionales) y desarrollar tres puertos marítimos principales conectados a destinos en el continente europeo y el resto del mundo. Habiendo actividad, Irlanda podía mantener un ritmo de consumo con una baja tasa del paro (4,3% en 2003) pero ante su entrada de cabeza al meollo de la crisis financiera y la explosión de su burbuja inmobiliaria, el paro se estima que alcanzó el 11,8% en 2009 y sigue subiendo. El consumo se desplomó y su próspera economía se convirtió en un caos.

Lo que no hay que olvidar es que en el salto fallido del tigre celta están involucrados numerosas empresas industriales y de servicios extranjeras, entre ellas británicas, alemanas y francesas. Por lo tanto, la crisis irlandesa va más allá de su pertenencia al vapuleado ‘club del Euro’ sino que también afectará los beneficios de multinacionales con sedes en territorios de la Unión y con financiación en haber de grandes bancos europeos.

España padece los efectos de la crisis irlandesa como sufrió la anterior crisis en Grecia. Tales efectos negativos nada tienen que ver con una posible insolvencia del Estado Español sino que son consecuencia de los vaivenes provocados, en muchos casos interesados, por los mercados y los capos financieros que dirigen esos movimientos.

Por esa razón, no saber sobre lo que se cuece en la Unión Europea es vivir a espaldas de nuestra realidad diaria.

¿Podemos seguir siendo indiferentes a decisiones tomadas en el seno de la UE cuando las mismas afectan prácticamente la totalidad de nuestra vida cotidiana y nuestro inmediato futuro?

Fernando Fuster-Fabra Fdz.

Estudioso del Comportamiento Humano

G-20, SEÚL: ENCUENTRO DE LÍDERES CUESTIONADOS

English Version :  http://wp.me/pv6EY-5N


Anoche  comenzó en Seúl  una nueva serie de reuniones entre los países que se dice copan la economía desarrollada y emergente del mundo. En este quinto encuentro desde el estallido de la crisis financiera, los países del denominado G-20 con algunos países como invitados, entre ellos España, van a intentar ponerse de acuerdo.

¿Sobre qué deben ponerse de acuerdo?

En las anteriores sesiones, ya acordaron medidas, casi ninguna de las cuales se ha llegado a plasmar en su integridad. Entre esos acuerdos, se pretendía ‘refundar el capitalismo’ o ‘mantener a raya los desmanes de la banca’, entre muchas otras similares declaraciones de buenas intenciones que han quedado en nada.

Escribía el 23 de junio que la G-20 de Toronto  http://wp.me/pRlnf-1a era la última oportunidad para que los líderes vieran la crisis desde otro ángulo, y me ratifico en mi afirmación. En los casi 6 meses que han transcurrido desde entonces, los líderes han sufrido un desgaste que les hace mucho menos creíbles que cuando comenzaron ese intento de una veintena para ser el nuevo foro impulsor de la economía mundial.

El Presidente norteamericano, Barack Obama, dejó hace mucho de ser el flamante galardonado del Nobel de la Paz para sufrir su primer serio revés electoral en las pasadas elecciones de mitad de mandato.

El Presidente galo, Nicholas Sarkozy, pasa por su momento de menos popularidad después de sobrevivir una oleada de huelgas contra su política de reforma de la edad de jubilación, justo cuando debe asumir la presidencia de turno del G-20. Éste es precisamente el que tan pomposamente anunciaba ante la Cumbre de Washington, D.C. en diciembre 2008 la ‘refundación del capitalismo’.

La canciller alemana, Ángela Merkel, aparente triunfadora en los ruedos europeos al imponer en parte su criterio para los recortes de déficit y medidas de regulación de los miembros de la UE, tampoco es creíble por los varapalos electorales recientes y el cuestionamiento del cambio en sus políticas sobre recorte de impuestos y cierre de las centrales nucleares.

El novato primer ministro británico, David Cameron, tras algún tropiezo protocolario en China camino al encuentro de Seúl, ha padecido su primera revuelta estudiantil in absentia en una actuación de los más jóvenes no protagonizada desde los tiempos de su venerada mentora, Margaret Thatcher.

Ni que decir del primer ministro italiano, Silvio Berlusconi, que no sólo está sometido a una reprimenda ética por sus devaneos sexuales sino que además ha sido prácticamente abandonado por su hasta ahora apoyo parlamentario, el ultra-conservador Gianfranco Fini.

El presidente ruso, Dimitri Medvédev, aún tiene la sombra de su mentor y actual primer ministro, Vladimir Putin, persiguiéndole a cada paso que da, sin saber exactamente quien será finalmente el nuevo zar de la Rusia en este milenio.

Naoto Kan, el actual primer ministro del Japón apenas aterrizó en la anterior reunión del G-20, sin haber destacado por aportación digna de mención hacia la búsqueda de una solución a la crisis internacional. Bastante tiene con mantenerse en el poder y no caer como su predecesor a los 8 meses en el cargo.

El anterior anfitrión, el primer ministro canadiense, Stephen Harper, no logró un comunicado final contundente en la cumbre G-20 de junio, y de allí que el distanciamiento ha ido abriendo una brecha en varios frentes hasta desatar en lo que se ha venido a llamar ‘la guerra de las divisas’. La amenaza de un G-2 que mencionaba en junio ahora es una guerra monetaria a dos entre los EE. UU. y China que devuelve al mundo al precipicio de otra más profunda crisis.

Arriba figuran los líderes del G-7, que con Rusia pasó a ser G-8. Además, en la G-8, se dio representación formal a una representación de la Unión Europea que también participa en la ampliada G-20. Ellos dirigían, hasta el momento de reconocimiento del G-20 como posible foro sustitutorio, los designios de la economía mundial.

El G-20 ha dado mayor relevancia a las potencias emergentes, de las cuales habrá que destacar a China, India y Brasil. De hecho, varios bloqueos de éstos contra las posturas de los socios veteranos del G-7 han obligado a replantearse acuerdos a partir de los últimos encuentros de este nuevo foro económico. Es más, su influencia se ha hecho notar en otros foros, algunos de bastante relieve como son la Ronda Doha para el nuevo tratado comercial y las cumbres sobre el cambio climático y medioambiente, la última en Copenhague que continuará en Cancún dentro de unos días.

El problema mundial no se puede restringir a los asuntos económicos y la política de déficits presupuestarios sino que debe verse desde ese otro ángulo de la interacción globalizada del comercio mundial hacia un reparto equitativo de la riqueza en el marco de un desarrollo sostenible que no acabe con nuestro planeta ni con las libertades y el bienestar social de sus habitantes.

Y esa falta de voluntad a moverse de sus poltronas para ver el problema desde otro ángulo, les tiene a estos líderes cuestionados en jaque, sin capacidad de reacción, menos de acción acertada.

Fernando Fuster-Fabra Fdz.

Estudioso del Comportamiento Humano

UNIÓN EUROPEA: EL CONTUBERNIO DE MEDÉA

En todo el fragor de la galopante crisis mundial, parece haberse pasado de alto en todos los 27 Estados Miembros de la UE la importancia de las decisiones tomadas en el encuentro informal de los líderes europeos hace escasamente 13 días. En ese último encuentro, después de cierto debate, parece haberse dado vía libre a las pretensiones alemanas de reabrir el Tratado de Lisboa para su modificación.

La ciudadanía europea, más de 500 M en el último censo, no parece darse cuenta que en las dos últimas semanas de octubre de 2010, previo al encuentro de líderes de los 27, se reunieron en Deauville dos de éstos – Ángela Merkel y Nicholas Sarkozy – para trazar una nueva hoja de ruta para el futuro no sólo de la UE sino también para establecer un nuevo orden geo-político mundial con una de las grandes superpotencias extra-comunitaria, Rusia.

¿Por qué pactos al margen de los restantes socios europeos?

En un semestre presidido por un país (Bélgica) con gobierno dimisionario porque ha sido un impracticable llegar a un acuerdo para formar nuevo ejecutivo tras las elecciones de junio, la presidencia de turno belga también ha sido incapaz de ejercer influencia alguna en el rumbo que ha ido tomando los devenires europeos al concluir el turno español del primer semestre de 2010. Con una incipiente puesta en marcha del Tratado de Lisboa para instalar a Herman Van Rompuy como Presidente Permanente de la Unión y a Catherine Ashton como Ministra de Exteriores, la flojera belga ha venido como anillo al dedo a las ambiciones del eje franco-alemán para doblegar a Van Rompuy a un papel más de gestor administrativo y dejar a Ashton casi sin funciones en la futura marcha de la UE en el escenario mundial.

El contubernio de Deauville promovido por la Medea del siglo XXI, Ángela Merkel, tiene captado al egocéntrico Nicholas Sarkozy, en horas bajas de popularidad y acosado por un escándalo de financiación ilegal de su partido en el caso Bettencourt (heredera de L’Oreal). Además, ha resurgido de las cenizas su enemigo político y rival para la presidencia de la República Francesa, Dominique De Villepin, ahora eximido de responsabilidad en el caso Clearwater y con un partido de corte conservador recién fundado. La Merkel tampoco goza de su mejor momento en Alemania, con una coalición con los Liberales de Westerwelle haciendo aguas, varias elecciones recientes perdidas y una creciente protesta por su cambio de rumbo en el asunto de recorte de impuestos y la prórroga de vida de las centrales nucleares alemanas.

Ambos líderes necesitan demostrar que priman sus estados por encima de los intereses de la Unión de los 27, por lo que las medidas que hoy propugnan arrancan en un recorte de los poderes que el Tratado de Lisboa, tras una década de debate, habían otorgado al Parlamento Europeo, al nuevo Presidente Permanente y a la nueva Ministra de Exteriores de la UE.

Con el pacto del contubernio de Deauville, nuestra moderna Medea, pretende poder sancionar a los Estados Miembros desde el Consejo Europeo de líderes, según una modificación, leve según asegura ella, donde el que incumpla el PEC (Pacto de Estabilidad & Crecimiento), con énfasis en la estabilidad por lo que los incumplimientos se miden por el exceso en gasto público, puedan ser suspendidos de recibir aquellos beneficios de la UE a los cuales tienen derecho. Aunque en la última reunión, los restantes miembros pudieron evitar esas ‘palabras mayores’, sin embargo, permitieron que la Merkel se saliera con la suya y abriera la ‘caja de pandora’ que se cerró con la firma y puesta en marcha del Tratado de Lisboa.

Digan lo que digan el tándem Merkel-Sarkozy, la revisión del pacto que tardó 10 años en ratificarse podrá dar pie al brote de numerosas propuestas de cambio por parte de euroescépticos en el seno de la Unión o de rebeldías en modo de chantaje emocional de otros miembros hoy en apuros.

Si, además, sumamos a todo ello el hecho que Deauville fue un encuentro también a tres bandas con Rusia para intentar negociar puntos estratégicos de defensa en el continente, a espaldas del pacto militar europeo (OSCE) y transatlántico americano-europeo (OTAN), podemos decir que los del ‘contubernio de Medea’ pueden haber herido de muerte una unificación militar de las fuerzas de la Unión. No hay que olvidar que, por otro lado, Francia ha alcanzado un acuerdo bilateral con el Reino Unido para emplear sus portaviones conjuntamente. Es el mismo Reino Unido de David Cameron que puede haber pactado apoyar al tándem en sus exigencias sobre el Tratado de Lisboa, a cambio de imponer un importante recorte en el presupuesto de la UE para 2011. Todo ello debe verse también en el contexto de las relaciones con una Rusia que si bien tiene en el encuentro con el Presidente Medvédev pretende allanar el camino, cualquier acuerdo que se pueda alcanzar siempre tendría que ser aprobado por un Vladimir Putin que aspira a recuperar la presidencia rusa en breve. Todo ello es para que los miembros de la Unión del Este de Europa sientan cierto recelo por las maniobras ‘medeaninas’ de Ángela Merkel.

¿Son únicamente acciones obsesivas en el terreno económico o nuestra Medea del siglo XXI juega algún posicionamiento más geo-político en el contexto de una Europa con otros partícipes?

Fernando Fuster-Fabra Fdz.

Estudioso del Comportamiento Humano

RETORNO A ÍTACA: ODISEA GRIEGA POR LOS MARES DEL EURO

El que se obstina con una idea es un necio, el que se ilusiona  un ingenuo y el que la desarrolla para aprovecharla un sabio ...”

El 9 de mayo se cumplieron 60 años del día que unos verdaderos sabios europeos se sentaron para hacer una única Europa. Sólo habían pasado 5 años del fin de la II Guerra Mundial con Alemania enfrentada al resto.

Estos primeros días de mayo de 2010 han demostrado que una crisis económica es capaz de hacer incumplir todas aquellas voluntades de nuestros sabios en su visión de la Unión Europea.

La tardanza en actuar por las presiones de Ángela Merkel, ha sido una clara señal que Europa se mira al ombligo y no tiene líderes para capitanear el barco a través de los riesgos de los mares económicos globalizados. No sólo ha padecido Grecia los envites de los mercados especulativos sino que la indecisión o intencionado retraso a tomar medidas ha puesto en peligro otras economías de la Unión – Portugal, España, Irlanda, Italia y Reino Unido – sino también ha puesto en duda la propia razón del Euro y la incompleta estructura que lo sustenta.

Hay que recordar a los actuales líderes que hoy gobiernan los Estados Miembros que el Tratado de Maastricht en sus Artículos 99 & 104, formalmente denominado Tratado de la Unión Europea, y cuya última reforma ha sido en el Tratado de Lisboa, incluye un pacto que no sólo habla de la estabilidad presupuestaria sino que insiste en el crecimiento progresivo de cada Estado Miembro. Dicho pacto se tituló Pacto de Estabilidad y Crecimiento, por lo que ambos van unidos y no por separado.

La insistencia por parte de Alemania de la estabilidad, apoyada en menor medida por Francia, donde se fija 2013 como fecha límite para volver al 3% del déficit presupuestario estatal es una insensatez si no se tiene en cuenta que tal exigencia debe ir unido al correspondiente crecimiento de cada economía de modo proporcional.

Como en esa odisea que viviera Ulises en los mares a su paso por el Estrecho de Mesina, la rígida postura germana son cantos de sirena que calman las tormentas hoy y preparan para mayores desastres.

Los vaivenes especulativos de las bolsas europeos con sus caídas de las semanas pasadas y la euforia de ayer, es la indicación que el Euro sigue a la merced del capricho de los que verdaderamente dictan las tendencias con rumores y presiones. Llevamos un par de años escuchando que el sistema financiero necesita mayor supervisión y que hasta las agencias de rating deben ser reguladas en su actividad pero nadie ha dado un paso, salvo cuando en economías como la alemana, la francesa o la británica tuvieron no sólo que aportar enormes sumas para sanear sus bancos sino hasta nacionalizar alguna.

Algunos son los mismos bancos que están en peligro caso de que Grecia declarara suspensión de pagos de su deuda pública. Mientras que bancos españoles casi no tienen presencia en ese asunto, los bancos alemanes, francesas y algún británico poseen el 60% de la deuda griega. Algún banco, como el Deutsche Bank alemán, ha solicitado financiación del BCE al 1% y ha estado comprando esa deuda con un rédito del 6%, y ahora casi alcanzando el 10%. ¿Es esa la forma de demostrar la unión de Europa?

Las aguas en cual navegamos la nave Unión Europea no sólo tiene los riesgos económicos de una estructura incompleta sino que se aparcó en aquel entonces el desarrollo de los otros dos pilares de Maastricht contemplados como  – asuntos de interior y justicia & política exterior y de seguridad común. Puesta finalmente en marcha el Tratado de Lisboa, algunos miembros poderosos ya han dificultado el cumplimiento de las cláusulas de ese tratado adicional. Ni se deja que gobierne el recién nombrado presidente único ni parece haber intención de desarrollar una política exterior común. Merkel y Sarkozy han querido manejar a Van Rompuy aunque éste aparentemente se resistiera.

Y añadido a todo ello, los últimos acontecimientos políticos complican aún más la situación, como lo he ido previendo en otros blogs.

En las elecciones británicas del pasado jueves, aun ganando el conservador David Cameron las elecciones, el Reino Unido tiene un nuevo parlamento sin clara mayoría para gobernar. El candidato liberal Nick Clegg tiene la llave para la gobernanza de conservadores o laboristas. Si decide apoyar a Cameron, la UE tiene serios problemas en el horizonte, por la postura anti-europeísta de los tories de Cameron. Si decide respaldar al dimisionario Gordon Brown, Clegg que es pro-UE podrá compartir gobierno un tiempo limitado antes de convocar nuevas elecciones. En cualquier caso, la inestabilidad del gobierno británico que salga de las negociaciones no durará toda la legislatura.

Para complicar todo más de lo que ya está, Ángela Merkel ha sido castigada en las últimas elecciones del mayor länder alemán, Renania del Norte-Westphalia. A partir de ahora, deja de tener mayoría en el Bundesrat que tiene potestad para ratificar las leyes en la Alemania federal. Así que ni podrá bajar impuestos, ni romper la moratoria nuclear ni retirar beneficios sociales porque ella lo quiera o se lo impongan sus socios liberales. ¿Ha llegado el momento de la verdad para la Merkel en su papel de Medea (ver blog anterior) en esa su política de desconfianza en el escenario europeo?

¿Y dónde queda España? Precisamente en su turno de presidencia semestral, los vaivenes de las tormentas alrededor de la crisis y en los mares del Euro, España quizá debió ejercer con mayor decisión su ocasión de liderazgo. Concedió un aplazamiento a Brown al no incluir en el orden del día de la cumbre de líderes el asunto de la regulación de las entidades financieras. Mañana igual Brown ya no estará en 10 Downing St. Y si siguiera, de todas formas ya le queda corta travesía hasta su retirada como líder laborista en otoño. ¿Se equivocó Rodríguez Zapatero con su talante galante hacia el británico cuando la “ossi” Merkel le acosaba con llamaradas al cogote?

En estas últimas semanas, he sentido gran frustración por ser un europeísta convencido que no ve en los líderes actuales lo que la Unión Europea está pidiendo a gritos.

¡Queremos una UE de los ciudadanos! Ya está bien de una Europa de los estados con líderes que se miran el ombligo y no tienen la grandeza que tuvieron sus antecesores hace 60 años.

Fernando Fuster-Fabra